
Cristina Mercader (1999, p. 32), realiza una síntesis que a continuación presento; menciona:
Las sociedades al hacerse sedentarias necesitan organizarse parala efectiva operación de ss elaciones humanas, creando los primeros registros gráfiocos para la transacción comercial, la administración del Estado y para la transmiisión de creencias a generaciones posteriores (Shera, J., p. 100). Siendo los primeros ususarios de la información documentada los mercaderes, el gobierno y los religiosos. Por lo anteior puede suponerse que las primeras bibliotecas fueron necesariamente archivos, como producto de la organición social.
Con el transcurso del tiempo, el contenido de los regisros se hace más amplio, haciendo también su aparición los nuevos usuarios: los eruditos, mismos qu pertenecían a la clase privilegiada; durante la época del manuscrito estos lectoresse encontraron con el problema de la insuficienia de copias y su localización.
En la época de los egipcios se crearon las casas de la vida, bajo el patrocinio de los faraones o personas acaudaladas, donde se escribian y guardaban los papíros, así como también era lugar de reunión para que los sabios se dedicasen al estudio, a la investigación, a la recolección de materiales, a mantenerlos en orden y ver que estuvieran disponibles para su uso. Dándose esta misma situación posteriormente en Europa (Curras, p. 66).
La fundación de monasterios en la Edad Media fue un refugio para los libros, más no para su difusión, dedicándose los monjes a copiarlos e ilustrarlos con letras artísticas y dibujos, permaneciendo un uso elitista de los mismos.
Con el advenimiento de la imprenta, no solo se resuelve el problema de la escasez de ejemplares, sino que para el siglo XVI es tal el volumen de la información registrada que los eruditos sintieron la necesidad de que esta fuera sistematizada.
La accesibilidad a los recursos gráficos durante finales del siglo XVIII y principios del siglo XVIII tiene como consecuencia el nacimienot de nuevas categorías de usuarios, un ejemplo es que al surgir las bibliotecas universitarias estas abren sus puertas a un variado grupo de estudiosos y profesionales. Lo mismo sucede en el siglo XIX inmeidatamente después de las revoluciones, tanto políticas como industriales creándose las bibliotecas públicas para el "hombre común". Reuniendo por primera vez a lo largo de la historia, a la sociedad civil con el "mundito" de los estudiosos privilegiados (Shera, J., p. 103).
